Desde chica vi el trabajo como un juego. No es casualidad: mi primer laburo fue como animadora de eventos corporativos y cumpleaños infantiles. Después, trabajé de muchas cosas diferentes porque me divertían. Me gustaba intentar y darlo todo para que me salga. Lo convertía en un juego contra mí misma, y la pasaba bien.
Vuelvo un poco para atrás porque tal vez debería aclarar lo que el juego significa para mí.
Los juegos siempre fueron un momento de unión y conexión en mi familia, un momento de risas, peleas, recuerdos. Durante toda mi vida nos juntamos a jugar sin parar por horas. Horas. Nos involucramos hasta el fondo, lo dejamos todo. Cuando jugamos pasan cosas interesantes: aparecen estrategias, intuiciones, liderazgos inesperados. Descubrimos recursos que no sabíamos que teníamos. Aprendemos a trabajar con otros, a escuchar, a reaccionar rápido, a adaptarnos. El juego nos conecta, pero también nos desafía. Nos provoca. Nos enfrenta con nosotros mismos, y al mismo tiempo nos une.
Quise encontrar una forma de conectar, de relajar, y de conocernos, y ahí surgió la idea de jugar. Llamamos a Teamica, nos organizaron un escape virtual y salió mejor de lo que esperábamos. Nos dividimos en equipos, competimos, nos trabamos, nos ayudamos, nos reímos. Y de repente empezamos a ver a las personas detrás de los roles. Quién pensaba rápido. Quién encontraba pistas. Quién organizaba al equipo. Quién se frustraba y quién mantenía la calma. Tiempo después, en diciembre del año pasado, volví a llamarlos. Esta vez para algo distinto: un festejo de fin de año presencial en otra empresa que también está creciendo muy rápido y donde, otra vez, había mucha gente nueva que necesitaba integrarse al grupo.
El desafío era parecido: generar conexión, romper el hielo, crear un momento que nos sacara del modo trabajo. Y otra vez lo lograron.
Diseñamos juntos actividades distintas según lo que necesitábamos como equipo. Yo confié en sus propuestas y el resultado fue exactamente lo que buscábamos: gente jugando, riéndose, compitiendo sanamente y, sobre todo, conectando. Pero traigo mis propias experiencias para hablar de la importancia y el impacto del juego.


Trabajar jugando

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Lo que pasa entre bambalinas en una actividad de team building. Detalles invisibles que separan una experiencia memorable de una más.

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Qué es el team building, cómo funciona y por qué los equipos que lo hacen bien rinden mejor. Una guía práctica para empresas y RRHH.